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TDAH, Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad


Test o Pruebas de Variables de Atención ( TOVA )
para niños con déficit de atención

Evaluación de la Atención Sostenida. TEST DE TOVA
La evaluación de la atención sostenida comienza necesariamente por conocer el grado de inatención. Esta valoración debe hacerse a través de una prueba de ejecución, del tipo "Continuus Performance Test" (CPT). De entre todas esas pruebas, consideramos que el TOVA es la más eficaz.

1. TOVA

El TOVA (Test of variables of Attention) proporciona una de las medidas más objetivas del déficit de atención [Greenberg, M.L. (1996) Test of Variables of Attention (TOVA-TOVA-A). Los Alamitos, CA: U.A.D.] que, en versión 7.0 para PC, se presenta en dos versiones: TOVA (visual) y TOVA-A (auditivo).

Este test, según Gratch (2000) [Gratch, L.O. (2000). El trastorno por déficit de atención (ADD-ADHD). Buenos Aires: Panamericana], consiste en la aparición continuada, durante 22,5 minutos, de dos gráficos rectangulares en la pantalla del ordenador. Uno de ellos, al que se designa "target" o blanco, posee un cuadrado cerca del borde superior, mientras que el "non-target" o no-blanco posee un cuadrado cercano al borde inferior.

El sujeto, al ser evaluado, llevará en la mano un "microswitch" que deberá oprimir después de la aparición del "target" o blanco. El "microswitch" debe ser utilizado con la misma mano que el sujeto emplea para escribir y la presión debe ser muy pequeña ya que se trata de un elemento de alta precisión y sensibilidad.

La consigna que se le plantea al sujeto es la siguiente: "Ahora vas a ver una secuencia de figuras y tú deberás oprimir el botón lo más rápido que puedas cuando veas el rectángulo con el cuadradito cercano a la parte superior; no lo aprietes cuando la figura tenga el cuadradito cercano al borde inferior. Lo importante es que lo hagas lo más rápido posible pero también lo más seguro que puedas. Trata de no equivocarte".
Antes de comenzar con el test se realiza una práctica durante 3 minutos para que el sujeto se familiarice con la prueba. A partir de este momento, se inicia la evaluación con la que podemos obtener los siguientes indicadores:

Errores por omisión: Miden la inatención (DISTRACTIBILIDAD) y se dan cuando el sujeto no oprime el botón cada vez que el blanco aparece.

Errores por comisión: Miden la impulsividad (IMPULSIVIDAD) y se dan cuando el sujeto oprime el botón cuando no debía hacerlo.


Tiempo de respuesta correcto: Mide en milisegundos el tiempo que se utiliza para responder correctamente al blanco. El tiempo de respuesta tiende a ser más largo en personas con déficit de atención, ya que tienden a procesar la información de manera más lenta.

Respuestas anticipatorias: Miden los intentos por "adivinar" qué clase de estímulo se presentará (blanco o no-blanco). Se considera respuesta anticipatoria la que se produce antes de los 200 milisegundos de aparición del estímulo (éste es el tiempo que se requiere para diferenciar el blanco del no-blanco). Por lo tanto, las respuestas que se producen antes de este período son "adivinanzas" y no se pueden computar como errores o aciertos. Si aparece un número excesivo de ellas, afecta a la validez de la prueba y se recomienda volver a pasarla.

Tiempo de respuesta poscomisión: Mide el tiempo de respuesta que sigue inmediatamente a un error por comisión. La mayoría de los sujetos evaluados se van a dar cuenta de que han cometido un error por comisión y se comportarán más cautelosamente para la próxima respuesta. Ahora bien, cuando los sujetos presentan trastornos de conducta, suelen no retrasar la respuesta que sigue a un error por comisión y, en algunos casos, hasta responden más rápidamente. Esto quizá permitiría distinguir sujetos con déficit de atención de sujetos con problemas de conducta.

Respuestas múltiples: Pueden anunciar la presencia de trastornos neurológicos. Al respecto, es importante destacar que la frecuencia de aparición de los blancos varía a lo largo del test (22,5 minutos). En los primeros dos cuartos, el blanco se presenta una vez cada tres veces y media que se presenta el no-blanco. Por lo tanto, los dos primeros cuartos son de "infrecuente" presentación del blanco. En esa situación, el aburrimiento suele ser un factor importante en la aparición de los errores por omisión, especialmente en quien padece déficit de atención.

De esta forma, los principales indicadores de inatención (errores por omisión) e impulsividad (errores por comisión) nos aportarán datos que en sí mismos no son definitivos, pero que junto a la valoración clínica del neuropediatra o la psicóloga (ejem; cuestionarios de observación, etc.), nos llevarán a una evaluación de la atención mucho más objetiva.

A partir de la evaluación, podemos ajustar mejor el tratamiento puesto que conocemos dónde se concentra el déficit y cuál es la intensidad del mismo.

tdah, prueba o test para trastorno de deficit de atencion e hiperactividad

 

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